LA CALIDAD ALIMENTARIA
Calidad alimentaria es, en términos generales, seguridad, nutrición y satisfacción por parte del consumidor.
Un alimento de Calidad será inocuo, presentará los nutrientes esperados y cumplirá, por tanto, las expectativas del consumidor, el cuál podrá afirmar que existe calidad en lo que ingiere.
Pero no todo lo que reluce es oro, y para decir de manera segura que un alimento posee Calidad debemos fijarnos en todo el conjunto de atributos que presenta:
- Calidad sensorial o organoléptica: Se percibe por los sentidos (sabor, olor, color, textura, forma y apariencia).
- Calidad higiénico-sanitaria: Es importante que los alimentos estén libres de antibióticos, hormonas, pesticidas, contaminantes u otras substancias consideradas un riesgo para la salud.
- Calidad nutritiva: Relacionada con los beneficios que obtiene el consumidor (vitaminas y minerales, calorías, proteínas, grasas "buenas", ...)
- Calidad tecnológica: Se refiere a la producción o elaboración, la transformación, el almacenaje y la preparación en la cocina. Serán más saludables aquellos productos que estén poco tratados o que provengan de métodos tradicionales y poco agresivos.
También va relacionado con el impacto medioambiental por lo que un producto de calidad tecnológica sería aquel elaborado sin maltratar al ganado o abusar de recursos naturales, sin el uso de productos de síntesis química o tóxicos con riesgos para la salud o sin perjudicar la fertilidad de suelos.
- Calidad económica: Se resume como: 1) La accesibilidad que tienen los consumidores al producto y 2) La relación calidad/precio. Estos dos requisitos: asequible y bueno.
¿Es lo mismo que inocuidad?
Inocuidad y calidad no son lo mismo. Un control de inocuidad únicamente proporciona la parte de seguridad: ese alimento no dañará tu salud, en el caso de ser una persona sana. Sin embargo, cuando hablamos de un control de Calidad nos referimos al cumplimiento de los requisitos de seguridad incluyendo otros factores muy importantes como la presentación, la composición y la pureza, el tratamiento tecnológico o la conservación, la satisfacción del consumidor y el aspecto sanitario y nutritivo del producto.
Para que sea más fácil de entender, un alimento que inocuo para el consumo significa que cumple con los parámetros fijados como normales por las correspondientes autoridades de Salud Pública y puede consumirse de manera fiable. Sin embargo, un alimento no inocuo es automáticamente retirado del mercado para evitar su consumo, en este caso significa que se ha comprobado que su manipulación puede dañar al organismo e incluso en casos graves llevarlo a la muerte.

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